Skip to main content

Planes de estudio

Estrategias inteligentes para mejorar el aprendizaje en países de ingresos bajos y medios

por

La educación es una buena inversión ya que puede transformar las posibilidades de una comunidad y la vida de sus habitantes. Pero si lo que deseas es mejorar la educación, ¿qué tipo de acciones funcionan mejor? Un reciente informe del Banco Mundial, "Enfoques rentables para mejorar el aprendizaje global", analiza diferentes acciones y su eficacia en los países de renta baja y media.

Este incluye recomendaciones de expertos en educación convocados por la Oficina de Asuntos Exteriores, la Commonwealth y el Desarrollo del Reino Unido y el Banco Mundial. "El informe identifica formas de gastar dinero de forma eficaz en el campo de la educación", afirma Deon Filmer, director del Grupo de Investigación para el Desarrollo del Banco Mundial.

Las inversiones inteligentes en educación son aún más importantes tras la pandemia, señala Halsey Rogers, economista principal de la Práctica Global de Educación del Banco Mundial. "Puede que los niños hayan perdido medio año de aprendizaje o más", afirma. "Así que la pregunta es: ¿qué pueden hacer los gobiernos con sus recursos limitados para que esos niños se recuperen lo antes posible?”.

Hay que recordar que el contexto es importante: lo que funciona en Tanzania puede no funcionar en Ecuador. A continuación, exponemos algunas de las estrategias eficaces que se describen en el informe y algunos de los posibles riesgos. Consulta el informe completo (en inglés).

Estrategias rentables respaldadas por pruebas sólidas

Compartir información con los padres y los niños sobre cómo la educación puede aumentar los ingresos, sobre las fuentes de financiación disponibles y sobre la calidad de las escuelas locales. Cuando los padres saben por lo que están pagando, cuánto aprenden los niños y cuánto dinero se destina a las escuelas, pueden exigir mejores resultados.

Proporcionar planes de estudio estructurados con materiales vinculados y un seguimiento y formación continuos de los profesores. En un ensayo aleatorio y controlado llevado a cabo en Gambia, los planes de estudio con guiones, las clases extraescolares complementarias, el seguimiento frecuente y la capacitación de los maestros mejoraron notablemente el aprendizaje de los alumnos.

Orientar la enseñanza por niveles de aprendizaje y no por grados. Cuando un aula atiende a una gran variedad de niveles de aprendizaje, algunos alumnos pueden quedarse atrás. Se recomienda agrupar a los niños durante toda la jornada o parte de ella en función de sus niveles de aprendizaje, con la ayuda de ayudantes o voluntarios.

Reducir el tiempo necesario para desplazarse a la escuela. Construir nuevas escuelas más cerca de los alumnos podría resultar prohibitivo. Una estrategia más rentable consiste en crear escuelas en edificios comunitarios ya existentes o reducir los tiempos de desplazamiento mediante otros métodos. En un estudio, cuando las niñas del estado indio de Bihar recibieron bicicletas, su asistencia a la escuela secundaria aumentó en un 30 %.

Conceder becas a los niños desfavorecidos basándose en sus méritos. Este tipo de becas dirigidas a los jóvenes desfavorecidos podrían servir como un incentivo adicional para mejorar la asistencia y el esfuerzo de los estudiantes.

Proporcionar programas informáticos que se adapten al nivel de aprendizaje de los niños. Los programas informáticos adaptativos o de autoaprendizaje dirigidos a cada alumno pueden ser muy eficaces. Pero para que esta estrategia funcione es fundamental contar con un suministro eléctrico fiable, conexiones a Internet, capacitación para el profesorado y hardware para todos los alumnos.

Apoyar la educación preescolar (3-5 años). Los niños pobres tienden a empezar la escuela con niveles más bajos de desarrollo cognitivo y lingüístico que los niños de hogares con mayores ingresos. La intervención en esos años de formación preescolar puede reportar beneficios económicos a largo plazo.

Consejos para evitar riesgos

Los estudios realizados han demostrado que proporcionar dinero o suministros por sí solos, ya sean libros, computadoras, edificios escolares, subvenciones, salarios o bibliotecas, sin abordar al mismo tiempo otras cuestiones suele ser ineficaz. Las computadoras portátiles donadas, por ejemplo, no mejorarán el aprendizaje si la escuela no cuenta con un suministro eléctrico confiable o los maestros no están capacitados para usarlas. Incluso proporcionar libros de texto podría no ser tan sencillo como parece. En un caso concreto, los nuevos libros de texto en Sierra Leona no se utilizaron porque los administradores escolares no estaban seguros de que los libros dañados fueran a ser reemplazados.

Para que cualquier intervención sea eficaz, "hay que tener una idea real de lo que necesitan esas escuelas", dice Rogers. "Hay que construir una relación y mantener un compromiso sostenido". Y sea cual sea la estrategia, aconseja Filmer, hay que prestar atención a los resultados, aprender de ellos y adaptarse. Por ejemplo, se puede volver dentro de unos meses para ver si los libros donados se están utilizando y volver dentro de un año para reemplazarlos si fuera necesario.

Los socios de Rotary también pueden utilizar su influencia para mejorar el aprendizaje global. "Los rotarios pueden ayudar a que el sector privado se involucre para comunicar al gobierno que la educación es el futuro de nuestro país, y que debemos invertir inteligentemente en él", explica Rogers. "Ese mensaje realmente tiene peso cuando lo transmiten los líderes empresariales como los rotarios".

"Cuando los países hacen de la educación de todos los niños una prioridad, se pueden alcanzar resultados notables", añade Filmer. "Hemos visto que eso ocurre en todo el mundo, ya sea en Corea, Finlandia, Vietnam o en estados como Ceará en Brasil. Lo que hace falta es el compromiso de toda la sociedad".


  • Más del 50 por ciento de los niños de los países de renta baja y media no aprenden a leer correctamente a los 10 años. Después de la COVID, esa cifra podría aumentar hasta un 63 por ciento.

  • Justo antes de que se produjera la pandemia, el 53 por ciento de los jóvenes terminaban la escuela secundaria en todo el mundo, pero en el África subsahariana solo lo hacía el 29 por ciento.

  • En 2016, en las zonas rurales de la India, solo la mitad de los estudiantes de quinto grado podían leer con fluidez un texto del plan de estudios correspondiente al segundo grado.

  • En Uruguay, entre los estudiantes de sexto grado, los niños pobres reciben la calificación "no competente" en matemáticas en una proporción cinco veces mayor a la de los niños ricos.

Este artículo se publicó originalmente en el número de septiembre de 2021 de la revista Rotary.


Contenido relacionado

Apoyo a la educación

La educación en tiempos de pandemia y más allá

Rotarios emprenden proyectos educativos en zonas rurales de México

Estrategias inteligentes para mejorar el aprendizaje en países de ingresos bajos y medios